¿El físico importa? En tus novelas favoritas, ¡Sí!

Es fácil pasar por alto la descripción física de un personaje. Pero cuando nos enteramos que en cierta película el actor estelar sería (originalmente) otro, o cuando vemos la adaptación cinematográfica de nuestra novela favorita con un elenco completamente diferente a lo que nos imaginábamos… Todo cambia.

Para ser más claros. ¿Podrías imaginarte a Tom Cruise como el superhéroe Iron man? Se dice que era este actor, y no Robert Dawney Jr quien encabezaba la lista de propuestas para interpretar al personaje. ¿Y qué hay de los Best-sellers convertidos en cine? Rara, muy rara vez se ha visto que un cast convenza del todo al público que antes de la película leyó los libros. Faltaría tiempo para mencionarlos a todos, pero creo que cada quien tiene su «elenco decepción».

Pero, ¿a qué se deben esta multitud de ‘cambios’ físicos a los que se somete a un personaje y por qué la descripción física es tan esencial en la trama de una historia (en este caso, de una novela)? Las últimas semanas estuve preguntándoles a ustedes sobre ese tema y su propia perspectiva de las cualidades físicas de los personajes de Vivir de Sueños. Las conclusiones a las que llegué me ayudaron a entender un poco mejor este asunto y a no tomarlo a la ligera ni como lectora ni como autora.

Así de espectacular luciría Tom Cruise como el nuevo Iron Man

Describir y entender los rasgos físicos, ¿por qué es importante?

Seamos directos. A lo largo de mi tiempo en la Licenciatura en Letras, y también a través de mi propio recorrido como lectora, he aprendido que entender bien la descripción física de un personaje es importante porque:

  • Afecta tu perspectiva del personaje.
    Cuanto mejor visualices el rostro de un personaje, es más fácil imaginar sus acciones. Si entiendes que es alto, entonces podrás imaginarlo agachándose del marco de la puerta. Si entiendes que tiene un pelo espeso, podrás visualizarlo siempre con problemas para sujetarlo. Si ves sus ojos, rasgados, con párpados caídos o muy abiertos, su forma de llorar o reír tendrá más contundencia. No sólo se trata de ver si es «güerito» o bien parecido, sino de verlo, con las palabras del autor convertidas en imágenes en tu mente.
  • Afecta la verosimilitud de la historia.
    ¿Sabes cómo identificar si un autor se ha documentado para su historia? Por la manera como describe a sus personajes. Y no hablo del estilo (más abajo vamos a ver los tipos de descripción) sino de los rasgos que está narrando. Si estamos hablando de un personaje mexicano, creo que es obvio que esperamos los rasgos de un mexicano «promedio». Piel morena, cabello del castaño al negro, altura entre el 1.60 y el 1.70, etc. Esos rasgos bellos que nos identifican (¡Viva México, sí señor!). Pero si de pronto aparece una chica pelirroja, con ojo verde y nariz griega, más vale que haya una justificación detrás. Lo mismo sucede con todas las nacionalidades (el resto de cualidades del personaje serán igual de importantes para crear fuerza a esa verosimilitud).
  • Afecta el ritmo de la trama (y también el de tu lectura).
    Pocas cosas son tan incómodas como darte cuenta de que ese personaje al que imaginabas alto, en realidad tiene 1.55 de altura. O qué tal cuando pensabas que la villana era pelirroja y siempre fue castaña. No solo te das cuenta de que has vivido en el engaño descriptivo, sino que la mitad de la historia ya no parece lo mismo. Recuerdo que en una de mis sagas favoritas de Francine Rivers, siempre me imaginé a la hija de la protagonista con el cabello rubio (diferente a su madre quien era castaña). Yo no podía comprender por qué esta chica «rubia» se comparaba tanto con sus hermanas de cabello dorado. Fue muy adelante en la historia, cuando esta mujer «rubia» ya es abuela, que entendí mi error. En una escena, ella mira una vieja foto familiar con su nieta y le dice, con algo de rencor, que todos sus hermanos heredaron los rasgos rubios de su padre pero que ella siempre se pareció a su madre (física y emocionalmente). De haber comprendido este dato y no pasarlo por alto cuando el narrador lo colocó, habría comprendido mejor algunos aspectos emocionales de este personaje. ¡Lo más tonto es que la causa de mi confusión se derivó de haber visto en la portada del segundo libro a una mujer rubia!

¿Cómo resolverlo?

Si la descripción física de un personaje es tan importante, tendremos que ver cómo «adquirir» una lo bastante sólida. Aquí vamos a dividirnos en dos grupos: Si somos lectores (tan solo) o si somos autores (siempre en construcción)

Si somos lectores:

  • Presta mucha atención a las entradas y salidas de un personaje nuevo.
    Generalmente, la descripción de estos se nos da desde el primer párrafo de su aparición. Sin emabrgo, debemos estar atentos a la posibilidad de que las descripciones no ocurran sino hasta entrada la acción de este personaje. En tales casos, el autor da pequeños «flashes» del físico de éste, ya sea a través de los otros personajes o en menciones repentinas. Dependerá del estilo del autor.
  • Regresa si es necesario.
    En teoría ninguna descripción debería obligarnos a volver líneas atrás para releer. Pero a veces podría ser necesario y trascendental, si se quiere entender bien al personaje y a toda la trama. Es mejor dos o tres lecturas «extra» y toda una trama solvente, a pasar de largo por no querer regresar y enfrentarnos a la «decepción descriptiva».
  • No hagas caso a las portadas, ilustraciones interiores o películas (si ya las hay): Hasta los 15 años dejé de creer en la «veracidad» de la imagen de cubierta y los dibujos de apoyo en el caso de los libros infantiles. Estos no son más que la interpretación del ilustrador sobre la historia y equivalen a que si alguien nos contará la novela bajo su propia lente, y nosotros, bobamente, asumiéramos que su lectura es la historia original. Lo mismo va para las adaptaciones de cine o televisión, nunca hay que darles el crédito de la verdad descriptiva.
  • por favor: Busca las palabras desconocidas
    Nunca asumas que un adjetivo nuevo significa algo porque lo relacionas con el contexto. Muchos lectores tienen pereza por buscar en el diccionario un concepto desconocido y tratan de «entender» el significado por el resto de palabras. Esto es un error que puede llevarte a creer y ver cosas en los personajes que no están allí, y aún peor, llevarás ese falso concepto a una nueva novela y la cadena será interminable. Imagina ir por la vida pensando que cabello «ralo» significaba «ondulado», cuando en realidad significa «escaso» (sí, también yo he tenido pereza de buscar palabras).

Si somos autores

Las mismas recomendaciones son para los que escribimos. Hay que prestar atención a los momentos donde es oportuno (y necesario) describir; si se introduce un personaje a la acción sin ofrecer un cuadro de su imagen, el lector lo dejará volando en un plano abstracto, como un fantasma de sábana. También podríamos obligarlo a darle un rostro que nada tenga que ver con nuestra idea del personaje; y eso no será culpa del lector sino del autor

A estas atenciones podemos añadir el tipo de descripción que nos gustaría usar. El tipo de narrador y el punto de vista de la obra, repercutirá en el uso de estas figuras retóricas o narratológicas, y aunque sería necesario un sólo artículo para ellas, te las resumo:

  • Retrato: Consiste en describir conjuntamente los rasgos físicos y externos de una persona, y su carácter psíquico o moral. Podría ser el tipo de descripción más completa entre los tipos de descripción. De ahí que lo físico se tan relevante. Por ejemplo, en Vivir de Sueños hay una mayoría de personajes con ojos azules. Pero incluso el tono de azul, el rasgo del párpado y las líneas de expresión, son suficiente para marcar una personalidad distinta y que evidencia su estilo de vida.
  • Prosopografía: Se trata de la descripción que sólo atiende al aspecto físico de la persona. Este es el tipo de descripción más usual en una novela. Personalmente, considero que sólo debe usarse si hay una «excusa» para pintar de forma tan prolija y exclusivamente física a un personaje. Por ejemplo, cuando otro personaje este muy enfocado en el aspecto físico del personaje descrito. De lo contrario, puede ser un poco «irreal» una mirada tan detallada a lo físico, pues nadie mira tanto a otra persona a no ser que tenga un motivo.
  • Etopeya: Cuando sólo se hace referencia a las cualidades morales del personaje. Este es el tipo de descripción que vamos a leer más en las novelas del Renacimiento y primer Romanticismo. Lo que importa no es el exterior de un personaje, sino sus motivaciones internas y como éstas se reflejan en sus cualidades físicas. Por eso, un autor debe cuidar muy bien el balance de unas y otras características.
  • Autorretrato: Retrato de una persona hecho por ella misma. Cuidado con pensar que esto se da exclusivamente en la Voz Homodiegética o narrador en primera persona. Cada vez que un personaje se describe a si mismo está generando un autorretrato, ya sea en sus adentros (digresión reflexiva) o ante los otros. Para esto puedo mencionar a Stephen Bookham, uno de los personajes de Vivir de Sueños: El bajo concepto que tiene de él mismo en el asunto físico, se denota ante su actitud con los otros. Su desprecio a su apariencia lo describe mejor que su apariencia per se.
  • Caricatura:  Se trata de un retrato que consiste en seleccionar los rasgos más destacados del personaje y exagerarlos. Esta idea tiende a ser negativa , aunque podríamos hallar caricaturas para una descripción con fines nobles. Pero en general, es la propuesta de tergiversar los rasgos físicos esenciales y llevarlos a un extremo que vuelva imposible no visualizar al personaje sin ellos. Nuevamente, reiteró que el narrador no es el ‘única agente de descripción, los personajes tienen una carga muy relevante en su poder de «ver» a los otros y es a través de la caricatura que muchos personajes suelen describir a otros.

Sobra decir que los autores pueden hacer uso de más de una de estas figuras descriptivas. La estrategia es aprender a identificarlas en las obras que ya están escritas y aprender a trabajarlas en el momento preciso.

Y a todo esto… ¿Por qué escribir un artículo sobre la descripción física en la novela?

Seré sincera, todo vino por un juego. Alguien mencionó si ya tenía mi «casting» de Vivir de Sueños, algo así como un elenco de actores hipotéticos que pudieran representar a la novela en una serie o película. La idea me pareció curiosa y hasta chusca, pero cambió al enterarme del cast que esa persona se había hecho en su cabeza. Era muy diferente a lo que yo había pensado al escribir. Más curiosa que antes, hice una dinámica en FB e IG para preguntarles al resto de lectores su posible cast (los resultados y su comparación con mi propio casting están aquí). Ver la discrepancia de rasgos me recordó otra vez la importancia de escribir y leer bien las cualidades físicas de un personaje. Y también, la verdad más básica de la novela: En cuanto deja las manos del autor vuela hacia un nuevo dueño, el lector. Su visión de la historia se ha convertido en otro universo de reinterpretación, tan variado, creativo y valido como la visión del autor mismo.

¿Y el físico (de los personajes) es importante para ti?

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