5 razones por las que leer ficción es IMPRESCINDIBLE

Dime si lees ficción y
te diré cuánto entiendes del mundo…

¡Primera entrada del 2021! Es increíble pensar que estamos a pocos días de terminar Enero. El tiempo pasa tan rápido. Este año, uno de mis propósitos es justamente aprovechar el tiempo… Pero sin afán. Y en medio de ese “aprovechamiento”, está mi deseo de publicar al menos una entrada por mes en este blog. Para inaugurar dicho propósito, decidí tomar uno de mis temas favoritos: La literatura de ficción. En este caso, la novela. Y es que hay tantas novelas y tanta ficción hoy en día que parece obvio que todos hemos leído más de una vez un libro de ficción.

Pero no es tan obvio, en realidad. En mi círculo de fe, conozco a muchos cristianos que son excelentes lectores y lectoras pero que jamás (o muy pocas veces) han leído una novela. Muchos de ellos consideran a la ficción casi una bobada innecesaria en sus vidas, porque, vamos, ¡es sólo ficción! Muchos prefieren libros de referencia, psicología, teología, libros de superación personal, economía o política… La no-ficción marca sus vidas porque “es real” y no una mera historia salida de la mente de alguien más.

¿Pero eso es la ficción “solamente”? ¿Una mera historia salida de una mente ajena? Bueno, tú me puedes dar tu opinión (en lo comentarios). Y si me lo permites, te doy 5 buenas razones por las que TODOS deberían estar leyendo novelas (y cualquier literatura ficcional) al menos una vez por mes.

✓ Viajas sin salir de casa

Leer es un viaje. Pero leer novela es un viaje de niveles exorbitantes. Un buen autor nos hace entrar en el mundo de sus personajes. Nos lleva a los mismos espacios, nos hace oler y ver, sentir y admirar los paisajes a donde los lleve. Puedo garantizar que más de una vez he pensado que no necesito ir a otro país o estado de la República Mexicana porque tuve la suerte de encontrarme con un buen libro donde los escenarios son justo esos. En Los árboles en la cuesta (Hwang Sun-won) la Corea del Sur donde se llevan a cabo todas las acciones, me resultan tan claras que al contárselas a uno de mis estudiantes coreanos, él mismo me dijo que en efecto, la Corea de Sun-won es la misma que… ¡él vivió en su juventud! Lo mismo me ocurrió con El legado de Martha (Francine Rivers), cuyas descripciones de Suiza me inspiraron a describir lo mejor posible a la Zermatt de mi personaje Jael Keller en Vivir de Sueños.

Si te encanta la idea de viajar y conocer espacios nuevos, definitivamente tienes que leer novelas.

✓ Conoces de Historia sin tener que leer un abrumador libro de Historia

Y no sólo de Historia. Filosofía, política, sociología… ¡hasta hay novelas donde la Economía y los Negocios internacionales son el contexto principal! Tenemos que admitirlo: Leer un libro de referencia sobre estos temas es algo muy pesado. Sólo la Universidad o un gran gusto por aprender (y sufrir) nos podría “obligar” a leer mamotretos gigantescos con estos temas. ¿No sería fantástico leer una historia donde el personaje principal se desarrolle en medio de situaciones que nos lleven a entender, justamente, tales temas tan complejos? Ahí tienes El Mundo de Sofía (Jostein Gaarder) cuya narrativa juvenil ha hecho que muchos adolescentes y amateurs se interesen por la Filosofía. O uno de mis favoritos, Los Miserables (Víctor Hugo) en cuyas páginas aprendí más de la Revolución Francesa que en toda la Preparatoria. El último gran libro con un contexto histórico y económico bien abordado que leí fue Norte y Sur (Elizabeth Gaskell), una novela considerada meramente como “romance” y es mucho más que eso. Sus descripciones y comparativas de la Inglaterra industrial del Norte vs la Inglaterra campirana del Sur me hicieron entender mucho de la composición de la sociedad europea del principios del XIX. Y si quieres algo más latinoamericano, Los de Abajo (Mariano Azuela) es otro ejemplo de que no necesitas leer un libro de Historia para aprender de la Revolución Mexicana. Esta novela de 1916, es una mejor maestra (lo garantizo).

✓ Los personajes… Son la clave

Los libros de referencia te hablan de temas. A veces cuentan sucesos históricos… Generales. Pero una novela te hace ver de entre la muchedumbre a un solo actante. Un personaje. Una historia de vida con la que vas a conectar. Ya sea para tenerle empatía o para desacreditar sus acciones, estarás conectando con él o ella. Esto sólo lo puede ofrecer la ficción. Muchos se sorprenden de que la literatura haya sobrevivido durante milenios y la razón es justo esta: Los personajes. El teatro y el cine (luego la televisión) absorbieron este secreto y ahora tenemos grandes obras y filmes cuyos personajes son la clave de su genialidad. No son los contextos, ni los temas controversiales, ni siquiera los recursos con los que se llevan a cabo. Insisto, son los personajes.

¿Quién es la mamá de los personajes? La novela. Y por eso, tenemos que leerlas, porque ni el mejor libro de teología o historia nos hará conectar con ellos como lo hace un personaje en una trama.

✓ Conoces en cabeza ajena y entiendes más a las personas reales

Los personajes siguen siendo parte de esta razón. Al leer una novela podemos ver la vida de otros desde “afuera”. Pero al mismo tiempo nos convertimos en ellos (cada vez que sufrimos por sus problemas, nos enojamos por sus decisiones o nos alegramos de sus triunfos). Esto es parte de la teoría de la recepción (no entraré en detalles) pero es fundamental en la literatura. Cuando leemos las vivencias de un personaje (o varios) y nos conectamos a ellos, podemos entender cosas que antes pasamos desapercibidas en la vida real. En pocas palabras, nos hacemos más empáticos, más abiertos a conocer a los otros antes de juzgarlos, más dispuestos a entender sus modos de actuar sin tildarlos con desprecio.

En resumen: Experimentamos en cabeza ajena al leer una novela… Y esa experiencia nos sirve “allá afuera” en el mundo real en el que Dios nos ha puesto.

✓ No es un libro de instrucciones, sino una historia de vida

Volvemos a la comparación de libros de referencia vs literatura de ficción. Y creo que es buen momento para enfatizar que AMO los libros de referencia y de ninguna manera los considero inferiores a una novela. Me encanta leer y escribir ensayos, los mapas, las enciclopedias y los libros de historia y autobiografías (que también son un poco ficcionales, pero eso es otro tema).

Pero si enfatizo tanto en el poder que tiene la ficción para transmitirnos una enseñanza es porque la estructura misma de la ficción hace que ese “chip” en nuestra cabeza haga click automático. Cuando vamos a leer o escuchar una clase de (inserta el tema que quieras) nuestra mente se pone rígida, en estado de atención pero de tedio. En cambio, cuando vamos a leer una novela o ver una película, o escuchar la anécdota de un profesor en relación al tema de estudio, ya no estamos con esa rigidez del “no voy a entender…” sino más bien la fluidez de “sólo tengo que escuchar y disfrutar de esta historia”.

Siempre me había preguntado por qué la Biblia comienza con un libro (Génesis) que en vez de las Leyes de Éxodo y Levítico, es un libro dedicado a contar historias de personas imperfectas, llevadas a caminos increíbles de la mano de un Ser Extraordinario al que van conociendo paso a paso… ¿Por qué contarme la historia de un joven vendido como esclavo por sus hermanastros en lugar de simplemente decirme que odiar a tu hermano es malo, que el perdón es bueno y un don de Dios…? ¿Acaso tendrá más poder leer a un ser humano real experimentando situaciones duras y llevado a perdonar a quienes le hicieron daño, en vez de sólo darme la regla y dejarme ir? Sí, definitivamente hay más poder en contar una historia, involucrarme a un personaje (persona real en el caso de la Biblia) y hacerme aprender de sus vivencias para yo llevar esa experiencia a las mías.

Entonces, en conclusión…

Una novela debería ser parte de nuestras lecturas constantes porque nos hace viajar sin salir de casa, aprender de temas profundos sin discursos tediosos, empatizar con personajes para enseñarnos a hacerlo con personas a nuestro lado, conocer más de la vida a través de la experiencia ajena…

No es sólo por entretenimiento. Se trata de una manera de leer la vida misma.


¿Estás de acuerdo con mis razones? ¿Te gusta leer ficción o prefieres otro tipo de lecturas? ¡Cuéntame en los comentarios! ¡Gracias por leer! (Nos vemos en la siguiente entrada y también por FB e Instagram).

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