No me cabe duda que este 2020 muchos de nosotros (o todos) tuvimos momentos de ansiedad, temor y duda. Cristianos o no, todos pudimos estar al borde de nuestra fuerza, mirando arriba y preguntando “¿por qué? ¿esto es lo que quieres, Dios?”. Este año, muchos pudieron ser la figura encarnada de un Job pidiendo respuestas ante su situación adversa. Y si en tu caso eres un seguidor de Cristo, quizá el asunto pudo ser un verdadero dilema.
