Estigmatizar la Navidad, con tildes de paganismo o consumismo me parece tan superficial y errado como creer que Jesús nació el 25 de diciembre. Ambas son ideas falaces y -más triste aún- la primera de ellas propicia una noción contaminada que derruye una celebración que tiene todo para ser una herramienta maravillosa para hablar del Cristo que no es un retablo religioso.
