A mi hermana y a mí nos contagiaron de COVID-19 en Julio. No voy a decir que pasamos momentos de riesgo mortal. Porque en realidad, gracias a Dios, fuimos de esos casos donde el cuerpo es capaz de resistir al virus la mayor cantidad de batallas. Sin embargo, las luchas no dejaron una completa victoria sin represalias y fueron suficientes para entender que uno no necesita estar agonizando para valorar el bienestar rutinario.
