Necesito escribir (vivir) sin redes sociales…

Cerré mis cuentas de Instagram y Facebook. Sé que esta noticia pudo impactar a algunos y a otros les consternará no encontrar más mi nombre en la muchedumbre que hay en Instagram o Facebook. A partir de diciembre, todas las etiquetas o menciones hechas en el pasado a @elizabethrh.autora llevarán a un sitio vacío al darles click. Algunos preguntaron el porqué de la idea repentina de abandonar mis cuentas. ¿Estoy en una rara faceta antiredes sociales? ¿Volveré a abrirlas algún día? ¿Cómo me pondré en contacto con los lectores y futuros interesados en la saga Un Plan Mayor y otros futuros proyectos? Este breve artículo, que además es el retorno al blog ahora que inauguramos el nuevo sitio web, servirá para responder esas preguntas.

¿Por qué te vas? (Como la canción)

Hay algo que tienen que saber: Nunca fui una millennial apegada a las rrss. Antes de abrir mis cuentas de autora, apenas y entraba a mi propio sitio personal. Lo usaba para estar en contacto con algunas personas, estudiantes de español, entre otros. Apenas y miraba lo que otros posteaban, y mucho menor era mi propio contenido. Después de que me dijeron que era “necesario” tener una cuenta de autora para promocionar Vivir de Sueños, comencé a estudiar más sobre cómo funcionaba el contenido de un creativo. Me di cuenta de que los bonitos post que veía en muchos creadores no eran arbitrarios ni mera inspiración, venían de una planeación y también de una estrategia. Entonces vinieron las “obligaciones” como CC (creador de contenido). Ahora ya no solo se trataba de hablar de la novela que escribí, era PENSAR bien en cómo venderla, no, “ofrecerla”. Si quería lectores tenía que ofrecerles un contenido eficaz que los enganchara y los “motivara” a quedarse. Aunque en la mayor parte del tiempo estuve en contra de mirar a mis lectores como “clientes” más de uno de los influencers cristianos a mi alrededor tienden a ver a sus seguidores como eso: vistas, generación de rankings, target, y otros términos que cosifican totalmente al lector o ser humano que nos ve desde su Smartphone.

Lo quieras o no, las estrategias de marketing tarde o temprano se apoderan de ti. Y de pensar en crear contenido bueno que motive a otros, y de paso los acerque a la novela, pasé a generar estrategias de mercado, con los contenidos exactos. La ansiedad por hacer el contenido “correcto” se transformó en frustración cuando ni siquiera ese contenido atraía suficiente atención de lectores. El silencio a los reels, a los post, a las historias, hace que un CC se sienta ignorado, y un resentimiento muy sutil nace contra los espectadores pero también contra ti mismo. ¿Acaso no estoy haciendo un contenido lo suficientemente atractivo? ¿Acaso mi novela es inferior y por eso nadie quiere hablar más de ella? ¿Acaso me ignoran a propósito porque no soy suficiente? Mientras otros crecen como espuma haciendo videos de memes, el autor cristiano autopublicado no tiene ni un solo comentario… ¿Acaso Dios odia mi trabajo dedicado para él?

Y ahí vino la pregunta… ¿Estoy TODAVÍA trabajando para mi Señor?

Caí en la trampa de las redes sociales, amigos. Esas herramientas de la posmodernidad tecnológica no están aquí para conectarnos, están aquí para ensimismarnos en nosotros mismos, en lo que “nos gusta”, en lo que nos hace enojar y entonces aventar comentarios de ira, odio y una comodidad mediocre, en lo que radique en elogiarnos y sin con eso tenemos que herir a otros, somos capaces de hacerlo. Sé que muchos no estarán de acuerdo porque tratan de vivir en una especie de “engaño” donde una cuenta de IG puede tener valor social y moral. Pero seamos honestos, hacer contenido constante en tu cuenta te obliga a olvidarte casi siempre de tu propia vida (la que está afuera de tu PC y de tu celular), te aleja de los tuyos y te hace ver a la gente como un número, un mero view que quieres tener al por mayor. Antes oraba cada día por mis lectores, especialmente cuando Dios me dio la oportunidad de conocer sus nombres y caras. Pero después comencé a verlos como otro contenido de marketing, otro cliente, otro libro vendido. Aún a los influencers cristianos globales les pasa y creo que a ellos más que a ninguno.

Me di cuenta entonces, no quiero ser una “influencer”, no quiero ser una autora que llena sus redes sociales, no quiero ser, de hecho, una millennial avocada a las cuentas de internet… Porque simplemente ese no es mi trabajo. Escribo, soy autora, soy heraldo de un Rey. Los lectores que se han acercado a Un Plan Mayor han venido porque, estoy segura, Él los ha traído. Oro por ellos, por lo que la novela sembrará y por lo que aún me queda por escribir y publicar. Cualquier crecimiento que ha tenido Elizabeth RH y su novela, no ha sido por ninguna red social, ni será por una estrategia de marketing. Será porque el Rey ha llevado a su heraldo a donde Él le señale.

Así que tomando de ejemplo a muchos autores y figuras públicas (cristianas o no) a las cuales admiro, y cuyas vidas y profesiones funcionan bien SIN ninguna cuenta en redes, le he pedido a mi Señor volver a ser una escritora que no requiera de una. Durante los meses pasados, le he puesto en oración este anhelo, le hablé de lo ansiosa que me ponía entrar a IG, y me respaldó con paz cuando le propuse cerrar mis cuentas. ¿Significa que dejaré de estar en contacto con los lectores? No. Y aquí va la estrategia. Una que no piensa en clientes, sino en personas a las que quiero escribir.

Las cartas deben volver…

C.S. Lewis recibía cartas de sus lectores. Cuando Las Crónicas de Narnia comenzaron a hacerse más conocidas entre el público infantil, los niños y sus padres le escribían a Lewis con preguntas, comentarios, opiniones. ¿Lo más bello de esto? Lewis les respondía personalmente (su hermano le ayudaba mucho en leer y trascribir sus respuestas). No necesitaba crearles post ni notar un número de views para saber si ellos recibían y leían sus cartas. Bastaba la idea de que alguien leía su trabajo y los conmovía tanto como para escribir cartas sobre ello.

Sé que la época de cartas a mano terminó. Pero al fin encontré algo con lo cual aprovechar los newsletter de este sitio web. Así que del mismo modo que la puerta de las rrss se cierra, se abre otra para una nueva oportunidad. CORRESPONDENCIAS. Cada viernes, estaré escribiendo una breve carta digital que enviaré por email a todos los que estén en la lista de newsletter (si tú no estás, te dejo el recuadro de suscripción abajo). Esta carta NO será spam de ventas ni nada por el estilo, sino una verdadera misiva digital en la que pueda contarles a todos cómo va la novela, cuándo vienen la segunda parte y sus vols, cómo va todo en mi ciudad, con mi fe, con Ver-De Corazón, etc. Como si escribiera a amigos, a lectores, a personas, porque eso son ustedes para mí: Personas valiosas a las que quiero dedicar una carta cada semana. Si un lector o lectora quiere responder, puede hacerlo, y entonces yo le escribiré de regreso una respuesta más personal. Una verdadera línea de correspondencias.

Le pido a Dios que este método de contacto sea más efectivo y entrañable que una red social. Que pueda ser un método de conexión, con el que pueda expresar cosas de mi corazón, mi fe, mi escritura, y tú puedas leer y sentirte con la confianza de responder y expresarte también.

Así que, adiós redes sociales, pero hola cartas del corazón de una escritora con fe.

¿Te gustaría recibir tu carta cada viernes? Suscríbete sin ningún costo. ¡Nos leemos este fin de semana!

Correspondencias: Una carta especial te espera…


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10 comentarios sobre “Necesito escribir (vivir) sin redes sociales…

  1. Me encana la idea de las cartas, soy muy fan de ellas, y hace mucho que no le escribo a nadie, asi que aprovechando tomare confianza, y te escribire mis respuestas, gracias por esta iniciativa tan hermosa.
    Dios bendiga y prospere todos tus planes.

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  2. Hola Elizabeth, leyendo sobre tu decisión de cerrar tus redes sociales y escribir por cartas aunque sean electrónicas, me parece una idea estupenda.a mí me encantan las cartas y es más personal y creativo.
    Con respecto a tus dudas sobre si aún trabajas para Dios; quiero decirte que no dudes. Es normal que tengas dudas, a veces nos esforzamos mucho y no vemos resultados o la cosas que vivimos son las negativas que pensamos que algo estamos haciendo mal o que Dios nos h abandonado.
    Sigue adelante, para nuestro desgracia como personas que nos gust escribir ( yo amo escribir como tú) la mayoría de la gente sobre todo de México, no ama leer. Así que encontrar lectores es difícil, pero para Dios nad aes imposible.
    No te desanimes!! Eres cristiana y recuerda que si el galardón de Dios lo obtenemos al final de la carrera de la vida, lo mismo ocurre con esos sueños de escritora. Sigue adelante, no desfallezcas. La constancia y la bondad de Dios te dará la recompensa en el tiempo adecuado.
    Saludos y bendiciones.
    Gabriela Virgilio

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    1. Querida Gabriela,

      Quiero agradecerte por tu hermoso comentario.
      Gracias por recordarme una vez más que trabajamos para un Dios que va más allá de todas nuestras expectativas, fracasos e ideales. Me reconfortan tus palabras.
      Ciertamente, como dices, es un poco difícil el camino de escribir en virtud de un plan que sea mayor al mero entretenimiento. Porque si de por sí hay pocos lectores en México, la cantidad de ellos que tengan de base una fe en Jesús, es todavía menor.
      Pero mentiría si dijera que el Señor no me ha dejado ver resultados. Porque sin duda, desde hace 5 años que comencé a escribir de forma autopublicada, he visto que Él ha labrado el camino mucho antes que yo siquiera pensara en escribir nada.
      No quiero ver con mis ojos, sino que quiero esperar con la fe que Él ha forjado en mí, y quiero que otros vean eso justamente.

      Así que las cartas digitales están siendo también parte de este caminar en fe. Te agradezco por suscribirte a las correspondencias, me dará gusto pensar en ti al redactar cada carta y al recibir tus respuestas.
      También he visto que solicitaste el Vol.1 (¡no sabía quién eras hasta ahora!). Pero ese asunto ya lo veremos mediante email…

      Te envío abrazos y mi gratitud otra vez. Con aprecio y mi mejor deseo para tu caminar como autora. Que el Señor dirija tu inspiración y tu pluma.

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  3. ¡Amo la idea de las cartas!
    Tristemente las cartas a manos ya no se redactan y menos se envían, en el siglo antepasado (si ya se demasiado tiempo) se enviaban cartas perfumadas incluso agregaban flores disecadas. Supongo que fue una delicia recibirlas, guardarlas en un cajón especial. En la actualidad ni siquiera las facturas llegan, el temor a que se roben los datos para actos delictivos no es gratuito. En fin, me agrada mucho la propuesta. Un abrazo!!

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    1. ¡Hola, Lourdes!

      En efecto, las cartas en físico y la mensajería similar se ha visto poco a poco reemplazada por otros medios de comunicación.
      Le contaba a una amiga que siempre me he sentido «nostálgica» de no haber nacido en aquellos años donde una persona esperaba por una carta en papel y tinta, para entonces escribir la propia en respuesta.

      Pero como lo dije aquí, esta es la oportunidad para tratar de hacer realidad ese sueño «retro». Espero que puedas unirte a las correspondencias, Lourdes. Será un gusto poder escribirte y recibir, si así lo quisieras, tus respuestas.

      Solo tienes que suscribirte al área de «newsletter» más arriba, al término de este post. Es totalmente opcional, claro. Pero dejo la invitación abierta.

      ¡Abrazos! Y gracias por leerme.

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