El Bloqueo Lector: ¿Cómo identificarlo y cómo superarlo?

Durante todo el año, es bastante común escuchar hablar a los lectores de Vivir de Sueños (o los otros a mi alrededor), acerca de un mal que parece asediarnos peor que una gripa: El temido bloqueo lector. Muchas páginas y muchos sitios web ya han escrito al respecto, así que no espero abundar en detalles de este tema que otros ya han ayudado a resolver.

Más bien quisiera aclarar la confusión: El bloqueo lector no es un mito. Realmente existe. Tampoco es un gigante imposible de vencer. Pero, más importante que eso, hay que identificarlo correctamente. ¿Realmente estás sufriendo un bloqueo lector o estás «atorado(a)» por otras causas? Responder a esto es vital pues, imagínate luchar con un gigante que lleva el nombre «bloqueo lector» cuando en realidad tu lucha era contra algo diferente. Demasiadas fuerzas y corajes invertidos en algo que era más fácil de solucionar de lo que crees.

Pero para eso, como siempre digo aquí: Vamos por pasos. En este mes del libro, qué mejor tema que vencer a lo que nos obstruye el paso de nuestros amados libros.

¿Sí es un bloqueo?

Pregunté en Instagram acerca del tema. Algunos de los lectores de Un Plan Mayor confesaron estar padeciendo este problema en medio de la lectura de la novela, que aunque disfrutaban leer lo que los personajes viven, algo los «bloquea» de avanzar. Una de estas lectoras se disculpó por no leer tan rápido como quisiera lo que el Equipo Alemania y el Equipo Rusia estan atravesando en la pista de hielo. Los otros lectores en las encuestas parecen tener las mismas aflicciones por no ser «lo buenos» que eran antes al leer. Me contaron sus síntomas y los empaté a lo que una investigación sobre el tema me ha llevado a concluir.

¿Es todo un bloqueo realmente? Vamos a ver.

¿Bloqueado o no bloqueado…? Esa es la cuestión

Encontré está definición sobre el bloqueo lector:

Perder el entusiasmo por la lectura de forma repentina durante un período de tiempo cuya duración variará según la persona y el momento.

Pongamos atención aquí: Perder el entusiasmo… De forma repentina. Estos son los conceptos claves para saber si tú estás sufriendo un bloqueo lector u algo más.

Muchos lectores afirman estar bloqueados cuando en realidad están 1)estresados, 2)muy ocupados para leer largo y tendido, 3)o no han desarrollado una disciplina lectora todavía.

Si lo pensamos, estos son factores «externos» a la idea de haber perdido el entusiasmo «dentro» de nosotros para leer. Por tanto, al ser externos, estos factores se pueden resolver con el debido entrenamiento de hábito de lectura, en otras palabras, con la adquisición de una nueva o renovada disciplina lectora. De cómo adquirir esta disciplina te hablo en este otro artículo sobre cómo cumplir tus propósitos de lectura. Es un asunto distinto a la idea de «estar bloqueado» por haber perdido el entusiasmo de leer.

Así que, volvamos a esa perdida de ánimo o de amor por los libros:

¿Por qué perdemos el entusiasmo?

Si leer es algo que te encanta desde hace tiempo, si lees es algo que has hecho «desde siempre», como pez en el agua, pero de pronto ya NO TE GUSTA (ojo, no es falta de tiempo nada más, es que leer te parece HORRIBLE cuando una vez fue maravilloso), entonces sí, puede ser bloqueo lector. Se trata de algo más cognitivo incluso emocional y no de que algo afuera te impida leer. Literalmente, como ese dicho soso entre parejas: «No eres tu [librito] soy yo».

Pero, ¿por qué de pronto perdemos el amor a la lectura? La respuesta no es rebuscada, pero sí te llevará a un profundo análisis introspectivo, en especial si has sufrido de constantes bloqueos (falta de entusiasmo) durante los últimos años y no has podido «salir» por entero de esto. La respuesta es algo muy personal, muy de analizarte a ti, tu edad, tus hábitos, tus relaciones, tus cambios recientes de vida…

¿Todo eso por un bloqueo lector? Sí. ¿Creías que leer es solo pasar páginas? Es un proceso cognitivo-neuronal más complejo de lo que puedes pensar. Está ligado directamente a las áreas cerebrales del proceso imaginativo que también funciona en nuestra forma de relacionarnos con el mundo real. Básicamente (y de eso te hablaré más en un video que preparo sobre el tema), cuando leemos nuestro cerebro no procesa solo «una ficción» sino una historia. Y las mismas emociones que te hacen llorar cuando tus amigas o familiares están tristes se activan cuando ves a tu personaje favorito afligido. El cerebro no distingue objetivamente «real» vs «ficción», y por eso, el mundo «de afuera» afecta tu mundo lector y viceversa.

Entonces… ¿Por qué nos bloqueamos? ¿Me creerías si te digo que nuestra madurez emocional y física tiene mucho que ver? Déjame contarte algo sumamente interesante: De los lectores que más me han compartido que atraviesan «bloqueos» y no salen, ¿te haces una idea de cuál es la media de edad más recurrente? Sí: Jóvenes. Específicamente jóvenes entre los 18 a los 25 años.

¿En qué se asemejan estos lectores, además de lo obvio? Todos están atravesando una secuencia de cambios en la vida. Están pasando de la adolescencia a la juventud temprana y próximamente a la adultez. ¿Qué implica esto? Cambios de rutina, psicológicos, económicos y demás, que son desafiantes e inevitables. Estos lectores se parecen en que están acostumbrados a una vida más «desahogada» y al crecer se enfrentan a la aterradora vida estudiantil universitaria, al campo laboral, algunos incluso a forjar una familia, a los nuevos retos de ser un adulto. Por si fuera poco, su visión de la vida también comienza a establecerse para definirse como una cosmovisión permanente, lo cual implica que los libros «de siempre» comienzan a sentirse aburridos o muy infantiles pero a su vez las nuevas lecturas todavía son demasiado «maduras» o complicadas. Los factores externos (falta de tiempo, estrés, etc.), también juegan un papel importante en estos bloqueos de juventud-adultez.

¿Tienes 18 a 26 años y te estás bloqueando todo el tiempo en tus lecturas? Bienvenido(a) a la adultez. La buena noticia que tengo para ti es que una vez desarrollada una nueva rutina laboral-de estudio-de vida, la lectura se incorporará a tu vida; sí, de una forma diferente a la que solías tener en tu infancia o adolescencia, pero no necesariamente es «peor» por eso. Al principio no te gustarán los nuevos hábitos de lectura por creer que son «inferior» a la muchedumbre de libros que leías a los 14, pero te darás cuenta de que una rutina adulta de 2 o 3 libros por semestre puede ser igual de valiosa que tus 15 libros o más del mismo período.

Pero, Elizabeth, yo tengo más de 30 y me bloqueo…

Volvamos al principio: ¿Realmente es un bloqueo o factores externos? El hecho de que uno haya llegado a los 30 no siempre implica que YA desarrolló esa nueva rutina de vida con la lectura incluida. En realidad, puedes estar en esos 30 y tantos y todavía lidiar con los cambios de la adultez. Si es así, respira hondo, poco a poco la organización y la disciplina nos ayudarán a forjar nuestros hábitos.

Pero qué tal si sientes que YA tienes orden en tus actividades pero el ENTUSIASMO-Lector sigue desaparecido. Bien, aquí sí estamos enfrentando un bloqueo. Y nuevamente la introspección es necesaria. ¿Te falta entusiasmo sólo para leer o para más cosas en tu vida que ANTES amabas? Por ejemplo, salir con tus amigos, tomar una bebida en la tarde, ver una peli los fines de semana, tus antiguos hobbies… Si estás enfrentando desanimo constante en tu vida quizás no sea un bloqueo lector nada más y para eso tendrías que buscar una ayuda de consejería o psicología que te pueda dirigir en las razones INTERNAS detrás de tu falta de ánimo.

Si sólo se trata de la lectura, entonces la solución es más sencilla.

Ahora sí, hemos llegado a las ansiadas 3 ideas para SALIR del Bloqueo lector (o la falta de entusiasmo para leer).

Mis propias estrategias…

Del 2018 al 2020, duré más de un año con bloqueo lector. Egresé de la Licenciatura en Letras en el 2017 y para entonces, gracias a la carrera, ya tenía a mis espaldas un historial de lecturas obligatorias muy hostil. Para no hacerlo largo: cuando iba a dormir, literalmente soñaba con leer un libro para hacer un análisis, luego un reporte o ensayo y finalmente una exposición o examen del mismo. De comenzar leyendo a C.S. Lewis y J.K. Rowling en la preparatoria, salté a la universidad en dónde toda clase de libros eran necesarios. Comenzó así el recorrido de la literatura universal grecolatina, los períodos de pensamiento, arte y ciencia reflejados en la literatura, los movimientos y manifiestos literarios, hasta las vanguardias, los contemporáneos y los posmodernos. Filosofía, todos los periodos artísticos-humanistas, historia, filosofía, antropología… Lecturas tan pesadas como el mamotreto que sacábamos de la biblioteca para realizarlas.

Si a esto le añadimos que cada lectura implicaba un proyecto de trabajo académico, la cosa se ponía más densa. De ser una amante de los libros pasé a ODIAR siquiera la idea de hojear uno. Ya lo dije, leer no es sólo repasar palabras, es un proceso cognitivo y psicológico. Por años mi cerebro relacionó leer con hacer trabajos para evaluación y me tomó un largo tiempo «superar» esa alienación lectora.

¿Cómo lo logré? Aquí te va:

1)Leer… Sin forzar la lectura.

En la universidad era necesario leer hasta 6 libros por quincena. Eso eran más de 300 páginas al día de diferentes libros, temas, tipos de discurso y género literario. Cuando salí de la universidad y trataba de leer «por gusto» otra vez, mi cerebro quería leer RÁPIDO, siempre bajo un lente de análisis. Era atosigante para mi mente y nunca acababa ningún libro. Tuve que recordarme, poco a poco, que no estaba «contra reloj» y que no había razón para terminar X o Y cantidad de páginas. Quizás este sea el consejo que más veas de mí sobre leer: NO HAY PRISA, LEE A TU RITMO, pero LEE. Si hoy son 10 páginas, bien. Si mañana solo son 3, bien.

2)Leer… Sin compararte con tu «viejo» lector ni comparar a ningún libro con otro.

Es un hecho que ya no soy la lectora adolescente que comenzó a leer Las Crónicas de Narnia con LARGAS horas libres después de la secundaria. Tampoco soy la universitaria que debe leer A TODAS HORAS porque, si no, se acumularán los trabajos finales. Ya no leo «por gustito» sino siempre bajo un enfoque analítico, pero he aprendido a mediar entre ambas lectoras y la nueva que ahora soy. Tú ya no eres la misma persona que comenzó a leer, o quizás apenas estás formándote un hábito lector. Tienes que aprender a no compararte con tus primeros libros, pues ningún libro es igual. Investiga sobre cada nuevo libro que viene a tus manos, especialmente si de pronto «te está aburriendo». Quizás estás leyendo un estilo o tema literario totalmente nuevo y si lo comparas todo el tiempo con lo que ya conoces podrías descartarlo muy pronto. Te doy un ejemplo: Cuando yo comencé a leer Literatura del Siglo XVIII y XIX me topé con larguísimas descripciones y el uso del monólogo interior. Algo que ni Harry Potter, Narnia, Eragon, ni ningún autor de novela juvenil suele usar. Si yo hubiera dicho «guácala qué aburrido» me habría perdido de tremendos libros como Los Miserables, Anna Karenina, Clemencia, Jane Eyre, en fin…

3)Leer… Sin estancarte ni atacarte

Este es probablemente lo que más me decía a mí misma cuando traté de recuperar la lectura a mi nueva rutina de «adulta». Cada libro representa un reto en sí mismo porque, como ya lo dije, es un proceso cognitivo-emocional tremendo. Si comienzas un libro agota todas las opciones para terminarlo, pero no te agotes a ti. Aquí algunos pasos, pásalos de uno en uno si el anterior no funciona, pero NUNCA te saltes ni hagas trampa: 1)Lee de a poco, sin forzarte, 2)no lo compares con otras lecturas negativamente sino busca más de su autor, de su período histórico, tipos de lectores «originales», etc.; 3)si cuenta con versión cinematográfica mírala para desarrollar más escenarios en tu mente y que hagan más digerible las letras, 4)habla con otros de él o busca un club de lectura donde puedas compartir los descubrimientos que hagas, 5)déjalo reposar si de plano se está volviendo muy difícil o aburrido. Si con los años vuelve entonces era tuyo [inserte de nuevo su frase cliché*].

Intenta leer, pero no te auto laceres si no estás teniendo «resultados» muy grandes. Como dije en los consejos para leer, todo se trata de ir al ritmo adecuado y de pasar un buen rato. Sin compararte con otros lectores, sin ansiar tener una lista enorme de libros leídos, sin depositar tu estrés externo en la lectura.


Está bien si de pronto nos «falta» un poco de entusiasmo por leer. Pero esto no es el fin. Tienes ojos, tienes imaginación, tienes la oportunidad de aprender y desarrollar este hábito en cada nueva rutina ya sea como joven o adulto… No te rindas si es difícil o «tedioso» al inicio. No todos los libros tienen que ser un río fluido, habrá otros que exigirán más atención a los detalles pero eso no los vuelve «malos». Aprende cuándo agotar todas tus opciones y cuándo decirle a ese libro «no más, el que sigue».

Te dejo un plus:

Libros sencillos que pueden ayudarte a desbloquearte:

O en otras palabras, libros de lectura más abierta y sencilla que te ayudarán, como a mí, a reparar tu entusiasmo de lectura. ¿Cuáles ya conoces y cuáles me recomendarías? Escríbeme en los comentarios.

Francine Rivers: La obra maestra.

Aunque la autora tiene más libros, en mi opinión éste es el más sencillo en su construcción. Está ambientado en la actualidad, con solo dos personajes centrales y dos Puntos de Vista diferentes: El de Grace y el de Román, los protagonistas. El lenguaje es muy sencillo, la historia es fresca, romántica y aunque se enfoca en un tema complejo, la adopción, no es demasiado profundo como para dejarnos en largos análisis del tema. Es un buen libro para retomar el ejercicio lector.

Jodi Picoult: Por la vida de mi hermana.

Aquí hay más de un personaje protagónico. De hecho, son todos los miembros de una familia (cinco personas), una trabajadora social y un abogado. La historia va en torno a un tema complejo: la ética tras la «procreación» de un niño que sirva como donante de su hermana mayor con leucemia. El libro no es simple pero el desarrollo de las voces de los personajes SÍ lo es. La autora hace un trabajo estupendo al darles voz a cada uno de forma muy natural. El libro fluye con rapidez y tú puedes darte cuenta de eso desde las primeras páginas. Tiene muchas emociones, eso sí, y es probable que más de uno se ponga a llorar en varios puntos de la historia. Hablo más de esta novela en estas recomendaciones.

C.S. Lewis: Las Crónicas de Narnia (especialmente El leon, la bruja y el ropero).

Es obvio. La literatura infantil es perfecta para recuperar el ánimo lector. El lenguaje es «sencillo», los narradores son súper amenos (como cuenta-cuentos), las escenas y las descripciones son super visuales. Yo comencé mi camino lector con C.S. Lewis y estos libros siempre me devuelven el ánimo para leer más. ¿Los usarías como «tónico» contra-bloqueo? ¿Cuál es tu favorito?

Suzanne Collins: Los Juegos del Hambre.

Sé que son 3 libros, pero bastaría con el primero. Debido a que Collins suele usar al narrador homodiegético (primera persona) pero con Punto de Vista presente, siempre leeremos a Katniss, la protagonista, contando todo desde un «yo-actual». No hay narrador más sencillo, nada duro ni rimbombante, literalmente no tienes que pensar más que en presente simple del yo. Aunque no me gusta este tipo de narrador, sé que es perfecto para provocar una lectura rápida, fluida y sin pausas. Así que si conoces narradores de este tipo, puedes ponerlos en tu lista de libros de «rehabilitación».

Ana María Matute: Cuentos.

Aquí también aplica cualquier otro autor de relato corto, este tipo de relato es más digerible que una novela, pero ojo, hay excepciones. Mi recomendación es el cuento infantil como los Hermanos Grimm, Ana María Matute, Allan Poe, Horacio Quiroga, Juan Rulfo, Cortázar, etc.

Mangas, cómicos y libro-álbum.

O en otras palabras, historias con ILUSTRACIONES que propicien menos lectura de LETRAS y más lectura de IMAGEN VISUAL. Yo te recomiendo mis favoritos: Saint Seiya The Lost Canvas, Tsubasa Reservoir Chronicles y The Bible MANGA. Te dejo el link para encontrar éste último en español.

Y en cuanto a leer libro-álbum, Oliver Jeffers (Perdido y encontrado; El corazón en la botella) , ISOL (Tener un patito es útil), Rebecca Dautremer (Las ricas horas de Jacominus). Son autores que cautivan en letra y dibujo, no te los puedes perder… ¡Seguro desbloquean cualquier cosa que estés pasando!

¿Qué libros te han ayudado a desbloquearte? Déjamelos en comentarios para que otros lectores y yo podamos seguir avanzando en nuestro camino libreriano. ¡Gracias por leer y ánimo! Ningún bloqueo es infranqueable para siempre, solo necesitas tiempo y constancia.


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