Cuando quedarse quietos suena agobiante…

La espera, esa amarga palabra que produce angustia cuando se extiende demasiado, es una palabra pesada. La espera es una antesala, a dos letras de transformarse en esperanza, todo dependiendo de cómo sea ese resguardo, ese quedarse quietos. Qué dificil es admitir que no importa si el Señor me ha dado capacidades y opciones, hoy lo que debo hacer es no hacer uso de ellas, que la capacidad que quiere entrenar en mí esta vez es justamente la de aguardar.