Quisiera aclarar que este anti-romance no es en vano, ni resultado de un corazón roto. En realidad, mi criterio parte más de la experiencia lectora y del análisis minucioso al romance manifestado en las obras de ficción y no tiene que ver con las parejas de enamorados en el exterior. Mi desdén al romance literario moderno se debe a cómo en tal literatura (y en el cine) se manifiestan temas de amor y sus resultados a quienes lo leen/ven.
