Por tanto, cuando estaba diseñando a los personajes de Vivir de Sueños, y me encontré con las posibilidades de que algunos de ellos padecerían la muerte de algún familiar, lo consideré seriamente: ¿Qué efectos implicarían? ¿Era realmente necesario apartar a estos seres amados de los personajes esenciales de la novela? ¿De qué forma habrían de dejar de vivir, a qué edad, en qué período dentro de la vida de los personajes principales? Eran preguntas que demostrarían si estas muertes eran solo un recurso o si eran inevitables e incontrolables, como la muerte misma lo es en el mundo real...
