Si vemos a una madre como esto: una mujer frágil por sus pecados y errores, podremos ir más allá de nuestra ingenuidad y de las heridas del pasado. Si vemos a nuestra madre como una mujer que lo ha pasado tan mal como nosotros, podremos entender mucho más de sus acciones. Quizás no haga tan fácil perdonar ciertos daños, pero al menos soltará un poco la soga con la cual la hemos atado a nosotros. Nos hará más firmes en lo que es sano y lo que "debemos" aceptar por un falso amor. Y nos hará más capaces de sobrellevar cuando "mamá" no sea la figura perfecta que pensamos.
