Recuerdo una iglesia que era consciente de un mundo frío y hostil que los odiaba, porque odiaba primero al Maestro, y aún así no los hacía retroceder en sus actos de amor y justicia en favor de dicha sociedad caída. Pero hoy, a veces, siento que todo aquello son meros recuerdos de un pasado más y más lejano que me hace preguntar, ¿en dónde ha quedado la llamada luz asentada sobre el monte que alumbra a todos a su alrededor?
Etiqueta: experiencia personal
La deuda que tenemos los cristianos, enseñada por maestros inesperados
Yo no lo entendía. Y me he dado cuenta que somos iguales a Balam, creyendo saberlo todo, dispuestos a vender nuestro conocimiento por lo que creemos correcto, pero siendo corregidos por los seres que menos atención nos merecen.
A veces sueño que realmente soy una escritora…
Este iba a ser un breve artículo-anécdota, sobre el tema de la fatiga en mi escritura. Pero este fin de semana nos sorprendió la triste noticia de una enfermedad dentro de casa. Irónicamente, me he sentido llena de fatiga y duelo estos días, al grado de que mi idea por escribir el artículo se diluyó de mis manos. Aun así, no quería dejar este último lunes del mes sin la entrada de blog respectiva.
El valor de esperar buenas noticias: lo que perdimos por la era digital
Debo admitir que una de las cosas que más envidio de las generaciones de mi abuela y sus antecesoras es la escritura de cartas. No me cuesta nada imaginar un mundo donde la única manera de contactar con alguien lejano era mediante un par de hojas de papel, largas líneas de anécdotas y el arribo del cartero. No me cuesta imaginarlo porque yo misma he deseado muchas veces tener ese valioso proceso
Luz entre líneas: ¿Cuánta Biblia hay en el arte occidental?
¿Es necesario buscar nuevas maneras de explicar nuestra fe, sin que eso implique manipularla pero sí hacerla más pertinente, más cercana, a los humanos que viven HOY y no en los tiempos de la Reina-Valera, los reformados, los primeros católicos/ortodoxos, etc.? ¿Qué papel juega el artista cuya base de vida es su fe en el Hijo de Dios? ¿Será que la ficción cristiana necesita una sacudida para hacerla menos ficticia y más cercana al alma necesitada de respuestas en medio de los abismos?
Con frecuencia olvido las pequeñas cosas
Entendí que había apretado fuerte el alfeizar de la pared, que me había olvidado que precisamente allí estaba alguien demasiado pequeño para ser recordado.
El romance arruinó el amor en la ficción (y en la vida)
Quisiera aclarar que este anti-romance no es en vano, ni resultado de un corazón roto. En realidad, mi criterio parte más de la experiencia lectora y del análisis minucioso al romance manifestado en las obras de ficción y no tiene que ver con las parejas de enamorados en el exterior. Mi desdén al romance literario moderno se debe a cómo en tal literatura (y en el cine) se manifiestan temas de amor y sus resultados a quienes lo leen/ven.
El año de la esperanza
Para quienes me conocen saben que el 2024 ha sido un año lleno de altibajos. Desde hace 4 años, en cuestiones emocionales y familiares (y por ende también cuestiones de trabajo y afirmación de planes de vida), las cosas en casa han sido una pendiente cada vez más empinada, llena de niebla más espesa y repentinos agujeros y barrancos en el camino. Entonces, ¿qué pasa con el título de este post? ¿Y qué tiene que ver la esperanza con un abismo?
La libertad: el derecho a elegir o el poder de ser mejor
Pienso, entonces, que la libertad no puede ser tomada a la ligera ni como la "oportunidad" de adquirir cosas con dinero, ni tampoco como la desfachatez de cometer todo tipo de actos sin esperar ningún tipo de reacción. La libertad, individual, es más bien una esencia muy humana, que cuando oímos de ella, de inmediato nos hace meditar si realmente somos libres o no.
Cuando quedarse quietos suena agobiante…
La espera, esa amarga palabra que produce angustia cuando se extiende demasiado, es una palabra pesada. La espera es una antesala, a dos letras de transformarse en esperanza, todo dependiendo de cómo sea ese resguardo, ese quedarse quietos. Qué dificil es admitir que no importa si el Señor me ha dado capacidades y opciones, hoy lo que debo hacer es no hacer uso de ellas, que la capacidad que quiere entrenar en mí esta vez es justamente la de aguardar.
