El año de la esperanza

Para quienes me conocen saben que el 2024 ha sido un año lleno de altibajos. Desde hace 4 años, en cuestiones emocionales y familiares (y por ende también cuestiones de trabajo y afirmación de planes de vida), las cosas en casa han sido una pendiente cada vez más empinada, llena de niebla más espesa y repentinos agujeros y barrancos en el camino. Entonces, ¿qué pasa con el título de este post? ¿Y qué tiene que ver la esperanza con un abismo?

Cuando quedarse quietos suena agobiante…

La espera, esa amarga palabra que produce angustia cuando se extiende demasiado, es una palabra pesada. La espera es una antesala, a dos letras de transformarse en esperanza, todo dependiendo de cómo sea ese resguardo, ese quedarse quietos. Qué dificil es admitir que no importa si el Señor me ha dado capacidades y opciones, hoy lo que debo hacer es no hacer uso de ellas, que la capacidad que quiere entrenar en mí esta vez es justamente la de aguardar.