La lámpara bajo la mesa o la disonancia de una iglesia con luz artificial

Recuerdo una iglesia que era consciente de un mundo frío y hostil que los odiaba, porque odiaba primero al Maestro, y aún así no los hacía retroceder en sus actos de amor y justicia en favor de dicha sociedad caída. Pero hoy, a veces, siento que todo aquello son meros recuerdos de un pasado más y más lejano que me hace preguntar, ¿en dónde ha quedado la llamada luz asentada sobre el monte que alumbra a todos a su alrededor?