¿Es necesario buscar nuevas maneras de explicar nuestra fe, sin que eso implique manipularla pero sí hacerla más pertinente, más cercana, a los humanos que viven HOY y no en los tiempos de la Reina-Valera, los reformados, los primeros católicos/ortodoxos, etc.? ¿Qué papel juega el artista cuya base de vida es su fe en el Hijo de Dios? ¿Será que la ficción cristiana necesita una sacudida para hacerla menos ficticia y más cercana al alma necesitada de respuestas en medio de los abismos?
