¿De qué hablar de navidad sin repetirnos entre los gustos, las maneras, los argumentos teológicos para celebrarla o no? ¿Qué decir sobre esta fecha que nos haga preguntas diferentes y saborearla de otra manera? Entonces, se me ocurrió, de la mano de un libro muy querido que obliga también a reconsiderar esta celebración...
CategorĂa: Meditaciones
ÂżY si somos cĂłmplices de la destrucciĂłn de la Tierra?
No es un tema sencillo porque, en primera instancia, aunque esto es asunto relevante en materia de Naciones Unidas, grupos ambientalistas, polĂtica y activistas, a su vez es un tema que brilla por su ausencia en los pĂșlpitos, estudios bĂblicos, devocionales y oraciones del cristiano moderno. Para muchos cristianos todo ha de resolverse en el "DĂa venidero" a travĂ©s de la Mano de Cristo, como si eso implicara la excusa automĂĄtica de nuestras acciones y efectos a su CreaciĂłn que gime por ya ser liberada... ÂĄde nosotros!
La lĂĄmpara bajo la mesa o la disonancia de una iglesia con luz artificial
Recuerdo una iglesia que era consciente de un mundo frĂo y hostil que los odiaba, porque odiaba primero al Maestro, y aĂșn asĂ no los hacĂa retroceder en sus actos de amor y justicia en favor de dicha sociedad caĂda. Pero hoy, a veces, siento que todo aquello son meros recuerdos de un pasado mĂĄs y mĂĄs lejano que me hace preguntar, Âżen dĂłnde ha quedado la llamada luz asentada sobre el monte que alumbra a todos a su alrededor?
La deuda que tenemos los cristianos, enseñada por maestros inesperados
Yo no lo entendĂa. Y me he dado cuenta que somos iguales a Balam, creyendo saberlo todo, dispuestos a vender nuestro conocimiento por lo que creemos correcto, pero siendo corregidos por los seres que menos atenciĂłn nos merecen.
A veces sueño que realmente soy una escritoraâŠ
Este iba a ser un breve artĂculo-anĂ©cdota, sobre el tema de la fatiga en mi escritura. Pero este fin de semana nos sorprendiĂł la triste noticia de una enfermedad dentro de casa. IrĂłnicamente, me he sentido llena de fatiga y duelo estos dĂas, al grado de que mi idea por escribir el artĂculo se diluyĂł de mis manos. Aun asĂ, no querĂa dejar este Ășltimo lunes del mes sin la entrada de blog respectiva.
El valor de esperar buenas noticias: lo que perdimos por la era digital
Debo admitir que una de las cosas que mĂĄs envidio de las generaciones de mi abuela y sus antecesoras es la escritura de cartas. No me cuesta nada imaginar un mundo donde la Ășnica manera de contactar con alguien lejano era mediante un par de hojas de papel, largas lĂneas de anĂ©cdotas y el arribo del cartero. No me cuesta imaginarlo porque yo misma he deseado muchas veces tener ese valioso proceso
Luz entre lĂneas: ÂżCuĂĄnta Biblia hay en el arte occidental?
¿Es necesario buscar nuevas maneras de explicar nuestra fe, sin que eso implique manipularla pero sà hacerla mås pertinente, mås cercana, a los humanos que viven HOY y no en los tiempos de la Reina-Valera, los reformados, los primeros católicos/ortodoxos, etc.? ¿Qué papel juega el artista cuya base de vida es su fe en el Hijo de Dios? ¿Serå que la ficción cristiana necesita una sacudida para hacerla menos ficticia y mås cercana al alma necesitada de respuestas en medio de los abismos?
Con frecuencia olvido las pequeñas cosas
EntendĂ que habĂa apretado fuerte el alfeizar de la pared, que me habĂa olvidado que precisamente allĂ estaba alguien demasiado pequeño para ser recordado.
